Capítulo 5. Un nuevo paradigma de violencia

Quienes no comparten la concepción generalizada de que la de Bosnia fue una guerra civil suelen argumentar que se trató de una agresión serbia, y en menor medida, croata. Desde luego, es cierto que los serbios en el Ejército yugoslavo, movilizados e instigados desde el gobierno de Milosevic, fueron los primeros agresores, y fueron ellos los que emprendieron una campaña de violencia contra la población civil de Bosnia- Herzegovina. Porque a excepción de la primeras etapas del conflicto, cuando los serbios encontraron escasa resistencia, fue poco el territorio que cambió de manos a lo largo del conflicto.[35] En realidad, la guerra en Bosnia estaba programada para emprender la limpieza étnica contra los civiles.

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En la guerra de los Balcanes se cometieron innumerables atropellos a los derechos humanos, incluidas torturas, detenciones forzosas, asesinatos masivos, violaciones y castraciones.[35] Como si el reloj hubiera retrocedido en el tiempo, los campos de concentración donde mantenían hacinados a gran cantidad de musulmanes bosnios se convirtieron en una estremecedora realidad. Por si fuera poco, “una escalofriante novedad: la llamada limpieza étnica o ‘purificación racial’, que a partir de 1991 consistió en arrasar con poblaciones enteras, incluía la violación sistemática de mujeres para que una vez terminada la guerra, trajeran a la luz hijos que llevarían en las venas sangre de la raza victoriosa”.[36]

En los centros urbanos, la campaña de limpieza étnica fue un proceso más sutil y desapegado. A los que no eran serbios les hacían la vida insoportable: los apartaban de sus puestos de trabajo, los hostigaban con constantes amenazas de muerte, les negaban asistencia médica, no se les permitían grupos de más de cuatro.[37]

Un artículo aparecido en el periódico esloveno Delo señalaba que la estrategia psicológica serbia tenía en cuenta que “la mejor manera de combatir a los musulmanes, disminuir su espíritu de lucha y derrotarles moralmente consistía en violar a sus mujeres, sobre todo a las jovencitas e incluso a las niñas, matar a inocentes en presencia de los otros miembros de su familia, y destruir sus iconos culturales y edificios religiosos”.[38] En Banja Luka, por ejemplo, una ciudad de mayoría serbia ubicada en el norte de Bosnia, las tropas del JNA destruyeron todas las mezquitas y todas las iglesias católicas menos una, en un claro intento de intimidar a los miembros de las otras comunidades.

Habiendo tomado el conflicto un giro particularmente pernicioso, algunos de los más terribles casos de limpieza étnica ocurrieron en los últimos momentos de la guerra, hacia 1995. Entre ellos, la sorprendente matanza en el mercado del centro de Sarajevo, y el tristemente célebre episodio de la masacre de Srebrenica, donde los chetniks dieron muerte a unos ocho mil musulmanes bosnios.

~ por laguerradeyugoslavia en agosto 3, 2007.

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